martes, 21 de febrero de 2012

Definición de amor

Salí disparado hacia la zona de quirófanos situada en la primera planta. Cuando recibí la llamada me encontraba preparando las jeringuillas para las extracciones de sangre en la sexta planta, donde trabajaba esa semana. Mis nervios me impidieron esperar al ascensor y decidí bajar los cinco pisos corriendo por las escaleras. Una vez en la primera planta recorrí los pasillos hasta los quirófanos intentando esquivar a la gente, me choqué con algunas personas pero no llegué a derribar a ninguna. Al llegar a las puertas de los quirófanos paré en seco y casi me estampo contra ellas. Intenté recuperar un poco de aliento.

Traspasé la puerta y fui directo al quirófano 5, donde me habían dicho por teléfono. «Soy el novio de Mónica» me identifiqué ante los médicos y la enfermera que estaban en la sala. «Será mejor que no esté presente» me respondió el cirujano, «vamos a tener que cortarle las dos piernas».

¿Qué? ¿Las dos piernas? «¿Pero qué ha pasado?» pregunté. «Parece ser que se le ha caído un coche encima, un coche que se ha salido del puente cuando ella pasaba por la calle de abajo. No conozco más detalles del accidente. Respecto a ella sólo te puedo decir que tenemos que cortarle las dos piernas, tiene las constantes bien y ya está sedada» me contestó el cirujano e hizo una pausa antes de continuar diciendo «no es algo agradable y lo mejor será que no estés presente, estás muy nervioso, la enfermera lo hará perfectamente. No te preocupes, saldrá todo bien». Me quedé embobado mirando al doctor y al cuerpo tapado de Mónica. «Enfermera, acompáñalo fuera, por favor» dijo el cirujano al ver que no me movía.

Dos horas después me avisaron que la operación había transcurrido sin ningún problema y la habían enviado a la zona de reanimación. Pasé a verla. Estaba todavía dormida con la sábana hasta el cuello. Me acerqué a ella y le acaricié el pelo. La besé en la frente. Le levanté la sábana y la manta y las eché a los pies de la cama. Contemplé su cuerpo mutilado, asimilándolo. Mudo.

Ahí estaba Mónica. Relajada. Ya no volvería a andar con sus propias piernas. Por delante le quedaban meses de recuperación. Meses de terapia psicológica.

Debía soportar meses compadeciéndose de su mala suerte. Meses de soledad. Lo había decidido en el mismo instante en que la había visto tras retirarle las sábanas. La dejaría. En cuanto se despertara y la subieran a planta se lo diría.

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