viernes, 24 de julio de 2009

Si no está conmigo

Imposible evitar la angustia que me supone no ver su cara, sus ojillos chispeantes interrogando los míos con una mezcla de alegría y temor esperando leer en mi rostro algo para quitarse todas sus dudas. El vacío me inunda mientras no siento su imagen en mi retina y durante eternidades mi alma vaga errante en la más tenebrosa oscuridad. Mis pulmones anegados de miedo me impiden volver a coger aire; mi cerebro se asusta e imagina que no podré presenciar otra vez sus labios moviéndose al ritmo de sus cuidadas palabras. Me siento abandonado de toda suerte cuando el tiempo se dilata y no puede estar conmigo, a mi lado como siempre. Creo morir al no ver su rostro, su sonrisa, su cuerpo. Por fin, tras el parpadeo, mis ojos ven de nuevo su imagen conmigo. Todos los sueños e ilusiones que había perdido en tan ínfima porción de tiempo vuelven a mí y recupero la seguridad que solo su presencia me sabe dar.

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