Ana, menuda y chispeante corre adelante como ninguna hasta lo más alto. Quiere atrapar la luna de un solo salto.
Cada mañana, espera agazapada y muda a que la claridad se vuelva oscura. Y es que Ana, testaruda, tiene su propósito claro: desea coger la luna entre sus brazos.
Acompañada de su muñeca de azul vestido, larga melena, zapatos recosidos y lazos en sus trenzas se lanza embalada saltando las leñas y embarradas que aparecen en su camino.
Su sombra lunar proyectada en la hierva, zozobra recortada sobre las piedras, evita la valla por debajo y gracias a su pequeña talla supera sin trabajo todo obstáculo que impida a ella y su muñeca correr mucho más rápido.
Hacia el monte grita algún canto cogiendo más impulso para que llegado un punto, el más arriba y más alto, dar un brinco y amenazar a tan pequeño astro: "Alguna noche te atraparé de un salto".
Cada mañana, espera agazapada y muda a que la claridad se vuelva oscura. Y es que Ana, testaruda, tiene su propósito claro: desea coger la luna entre sus brazos.
Acompañada de su muñeca de azul vestido, larga melena, zapatos recosidos y lazos en sus trenzas se lanza embalada saltando las leñas y embarradas que aparecen en su camino.
Su sombra lunar proyectada en la hierva, zozobra recortada sobre las piedras, evita la valla por debajo y gracias a su pequeña talla supera sin trabajo todo obstáculo que impida a ella y su muñeca correr mucho más rápido.
Hacia el monte grita algún canto cogiendo más impulso para que llegado un punto, el más arriba y más alto, dar un brinco y amenazar a tan pequeño astro: "Alguna noche te atraparé de un salto".
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