viernes, 31 de octubre de 2008

Querida Gabrielle

Tennessee, Octubre 25 de 1921

Querida Gabrielle:

Han pasado dos largos meses desde la última vez que nos vimos. Han ocurrido muchas cosas pero seré escueto. Antes que nada decirte que te echo mucho de menos y que no pasa una sola hora sin que me acuerde de ti. Cuento ansioso los días que faltan para volvernos a ver, para poder enlazar de nuevo tus manos con las mías… y besarte.

Tenessee no es una ciudad muy grande y puede resultar confortable vivir en ella, pero entre la semana los humos de las fábricas no dejan ver el sol con claridad y la gente está de mal humor. He de reconocer que me contagian ese estado de ánimo y me enfado conmigo mismo por no poder verte.

Pronto inaugurarán una vía de ferrocarril nueva y dicen que un billete para el tren costará nueve peñiques menos.

Tu recuerdo constante me hace daño. No puedo apartar la imagen de tus ojos de mi mente y me miran una y otra vez. Acepté este puesto de trabajo para mejorar pero me resulta imposible vivir…

Así que he sacado fuerzas y me he propuesto olvidarte. Estoy seguro que leerás esta carta que dejaré junto a una rosa blanca de las que tanto te gustan sobre tu lápida. No sé cómo, pero estoy convencido que de algún modo la leerás.

Sin más se despide, triste y roto aún por tu recuerdo, tu fiel amado

Bartholomew

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada